lunes, 15 de agosto de 2011

¿Cómo funcionan las bolsas?


Y no hablamos de las de plástico. Hablamos de esas otras, las bolsas que la mayoría de la población no usa a diario pero que acaban afectando a su vida cotidiana.

Ahora que el mundo está en crisis financiera y parece imposible escapar de la información bursátil, BBC Mundo juntó interrogantes, recopiló información y elaboró estas claves para entender de una manera sencilla cómo funcionan los mercados.


¿Para qué sirven las bolsas?

La bolsa es el escenario en el que se realiza la compraventa de valores, en base a unos precios conocidos y en tiempo real.

Se trata de un entorno seguro para la actividad de los inversionistas, donde el mecanismo de las transacciones está internamente regulado, de manera que garantiza las condiciones necesarias de legalidad y seguridad.

La bolsa lleva el registro de las cotizaciones y los precios efectivos de los títulos de valores.

Los valores que se negocian en las bolsas están aprobados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores o instituciones similares, dependiendo de cada país, que regulan y supervisan las actividades de la bolsa.


¿Qué son los "valores"?

Lo que se puede comprar y vender en una bolsa de valores va mucho más allá de las acciones de empresa.

Según la Real Academia Española los "valores" son "títulos representativos o anotaciones en cuenta de participación en sociedades, de cantidades prestadas, de mercaderías, de depósitos y de fondos monetarios, futuros, opciones, etc., que son objeto de operaciones mercantiles".

Es decir, el concepto de "valores" incluye numerosos activos financieros, como acciones, obligaciones, bonos, certificados de inversión y demás títulos-valores inscritos en bolsa.


¿Quiénes actúan e influyen en la bolsa?

Para poder trabajar en el patio de contratación o parquet, un operador debe ser miembro autorizado de la bolsa.

El ciudadano común puede invertir en bolsa utilizando los servicios de un Broker (corredor de bolsa) o a través de un portal de internet que se dedique a esa actividad.

Para poder entrar en bolsa o "cotizar" en los mercados de valores, las empresas tienen que hacer pública su situación financiera, de manera que los inversionistas puedan conocer su estado de "salud" económica.

Los corredores de bolsa realizan operaciones especulativas a corto plazo, con la intención de obtener beneficios como resultado de los altibajos de los precios de las acciones, que fluctúan según la oferta y la demanda.

Las bolsas están sujetas al vaivén de los ciclos económicos y están influenciadas por desencadenantes psicológicos: en ocasiones, un falso rumor puede provocar la caída de una acción.

En última instancia, los precios de los títulos pueden depender de lo que la mayoría de los inversionistas piensa que la mayoría de los analistas cree que va a suceder.

En tiempos de incertidumbre, como ahora, los mercados de valores de las economías más pequeñas observan con atención lo que pasa en las bolsas de referencia, como la de Nueva York. El pesimismo en Wall Street se puede "contagiar" al resto de las bolsas del mundo.

No obstante, en términos generales, la bolsa es un indicador fiable de cómo va la economía de un país.


¿Cuáles son las principales bolsas y los índices de referencia mundial?

Los mercados de valores disponen de diferentes índices o promedios financieros, que dan una muestra aproximada del comportamiento general de los valores de ese mercado. Cada bolsa tiene sus propios índices.

Existen bolsas de valores en casi todos los países, no obstante unas son más influyentes que otras para la economía mundial. A continuación describimos brevemente las principales bolsas e índices bursátiles:

En América

La bolsa de Nueva York

La bolsa de Nueva York (New York Stock Exchange, NYSE) es la más grande y antigua de Estados Unidos, con cientos de asistentes a las sesiones. Su principal índice bursátil es el Dow-Jones.

El Dow-Jones

Nació en 1896 y es el índice más antiguo y conocido del mundo. Lo conforman 30 valores, entre los miles de títulos que cotizan en la bolsa de Nueva York.

Algunos especialistas critican la limitada muestra que supone y creen que como indicador es poco fiable de las tendencias de los inversionistas. Pero a pesar de las críticas, es el principal indicador bursátil del mundo.

El Nasdaq

El índice NASDAQ (un acrónimo en inglés) está compuesto por los valores más importantes del sector tecnológico de Estados Unidos, pero no representa al mercado general.

La bolsa de Sao Paulo

Se trata del mercado de valores más grande de América Latina.

En la actualidad la bolsa de Sao Paulo se llama oficialmente BM&FBOVESPA S.A, tras la integración en 2008 de Bovespa Holding SA (la bolsa de Sao Paulo) y BM&F SA (Brazilian Mercantile & Futures Exchange).

El Índice Bovespa, como se le conoce en portugués, está compuesto por 50 títulos y representa el 70% de la capitalización de todos los valores del mercado de Sao Paulo.

En Europa

La bolsa de Londres

Fundada en 1801, es una de las bolsas de valores más grandes del mundo. Su mercado principal incluye actualmente 2.000 compañías británicas y 500 extranjeras. El índice principal de esta bolsa es el FTSE 100.

El FTSE 100

Es el índice bursátil de referencia en Gran Bretaña. Está compuesto por las 100 compañías de más alta capitalización de la bolsa de Londres.

El índice, que nació en 1984, está regulado por el FTSE Group, una compañía independiente que se originó como una empresa conjunta entre el diario Finantial Times y la Bolsa de Londres.
Las compañías del FTSE 100 representan el 80% de la capitalización de todo el mercado de valores de Londres.

La bolsa de Francfort

Es la más grande de las siete bolsas que existen en Alemania y una de las de referencia en el mundo. Francfort aglutina el 90% de las operaciones bursátiles que se realizan en toda Alemania. Pertenece y es gestionada por Deutsche Borse AG.

De las 330 empresas que participan en la bolsa de Francfort unas 160 son extranjeras.

Además de la tradicional compraventa de valores en el parqué, la bolsa de Francfort destaca por su desarrollo del mercado electrónico de valores, que desde 1997 impulsa y lidera mediante la tecnología Xetra.

Desde entonces la importancia de las operaciones en suelo ha disminuido en Francfort: con el sistema electrónico Xetra, uno de los líderes de los mercados bursátiles mundiales, la compraventa tiene lugar donde quiera que haya una pantalla.

El índice de referencia es el DAX 30, que está formado por las 30 principales compañías de la bolsa de Francfort.

La bolsa de París

Desde el año 2000 la bolsa de París se conoce como NYSE Euronext o Euronext París. El cambio se dio a raíz de la fusión entre la Bolsa de Nueva York (NYSE) y Euronext NV, el primer mercado bursátil integrado de Europa, que en el año 2000 se había formado con la fusión de las bolsas de París, Bruselas y Ámsterdam.

El CAC 40, fundado en 1987, es el índice de referencia de la bolsa de París.

En Asia

Bolsa de Tokio

Fundada en 1878, es la segunda bolsa de valores más grande del mundo.

Tiene más de 2000 compañías adscritas de las que un porcentaje mínimo son extranjeras. En 1982, con la introducción del sistema CORES, se inició la transformación del tradicional mercado de corros hacia el informático que hoy impera.

El índice de referencia de la bolsa de Tokio es el Nikkei 225.

Nikkei 225

Además de ser el índice de la Bolsa de Tokio es el referente bursátil más importante de los mercados asiáticos.

Lo calcula diariamente desde 1971 el periódico "Nihon Keizai Shimbun", el diario de negocios más grande de Japón, cuyas iniciales dan nombre al índice.
La bolsa de Shanghai

Fundada en 1990, está directamente operada por la Comisión Reguladora de Valores de China. Esta bolsa se ha convertido en el mercado bursátil más importante de China, tanto por el número de compañías adscritas (860 en 2007) como por el valor de su mercado.

Su índice bursátil de referencia es el SSE Shanghai Composite, que nació también en 1990.


¿Cómo se leen los resultados de la bolsa?

El devenir cotidiano de cada bolsa se mide mediante el índice bursátil correspondiente (el Nasdaq, el Nikkei, el FTSE, etc.) y de acuerdo a los precios de transacción al cierre.

Al final de la sesión diaria, cada bolsa presenta sus resultados, positivos o negativos, que se pueden leer en puntos enteros o en porcentajes.

Para los menos familiarizados con el lenguaje bursátil, esta doble alternativa puede dar lugar a errores de interpretación.

En los medios de comunicación, lo más habitual es leer los resultados de las bolsas en porcentajes, ya que, en principio, ésa es la manera más clara de entenderlos, incluso para alguien que no sigue de cerca la evolución de los mercados.

La lectura de las bolsas en puntos "enteros" tiene sentido para el lector si éste conoce a cuánto estaba el índice.

Tomemos por ejemplo la siguiente información:

El mercado Nasdaq, avanzó 22,83 puntos enteros.

Para alguien que no siga diariamente el índice Nasdaq, esta información es irrelevante. Sólo sabiendo que el índice estaba en 1.755,71 cobra sentido.

Sin embargo, incluso el lector menos entendido en la materia podría comprender esta otra información:

El mercado Nasdaq subió un 1,3%.

En cualquier caso, las cifras que se manejan siempre indican la diferencia diaria entre el valor de cierre y el valor de apertura de la bolsa.

Y finalmente... ¿por qué gritan, hacen aspavientos y van vestidos de colores los corredores de bolsa?

Los parqués de los mercados de valores están repletos de individuos chillones y estresados, de aspecto preocupado (basta con ver las fotografías que han acompañado a los titulares económicos de las últimas semanas para comprobarlo).

Gritan porque están trabajando en "corros", un sistema de contratación de viva voz que se da en grupos, repartidos por el salón de la bolsa.

En la bolsa de Nueva York, por ejemplo, cada corredor lleva una chaqueta de un color particular que identifica a la compañía para la que trabaja.

Los corredores de bolsa son mediadores financieros, que en la actualidad suelen trabajar para Sociedades y Agencias de Bolsa.

Cuando se abre la sesión, empiezan a gritar lo que sus clientes quieren comprar y a qué precio, mientras otros gritan lo que sus clientes quieren vender y por cuánto. Obviamente, todos quieren conseguir el mejor precio.

Entre tanto ruido, muchos se comunican con gestos, de ahí los aspavientos...

A lo largo del día los corredores de bolsa reciben muchas órdenes de compraventa por parte de las compañías a las que representan, de ahí la presión y las consecuentes caras de preocupación.

El analista David Schehr resumió así el buen quehacer del corredor de bolsa:

"Para hacer dinero en el day-trading se necesita la combinación de un doctorado en matemáticas, el tiempo de reacción de un piloto de combate y la estabilidad emocional de un negociador de rehenes".

México: la crisis financiera se ve en los autos


Un refrán popular dice que cuando a Estados Unidos le da gripe, México sufre de pulmonía. Un escenario que muchos temen pueda ocurrir en el país con el conflicto financiero que enfrenta su principal socio comercial.
Alberto Nájar

Hasta ahora se desconoce el impacto real que la crisis tendrá en la economía mexicana.

Pero analistas dicen que podría frenarse la recuperación de la industria de manufacturas tras la recesión de 2009, que depende fundamentalmente del mercado estadounidense.

La fabricación de automóviles es un ejemplo. El 65% de los vehículos armados en México se exportan a Estados Unidos, según datos de la Secretaría de Economía.

Pero el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Eduardo Solís, le dice a BBC Mundo que mientras la Casa Blanca no defina las acciones para administrar el techo presupuestario que aprobó el Capitolio, no se conocerá el efecto en el mercado estadounidense.

"Previo a esto es especular. Hay que ver con mucho cuidado el efecto que pueda tener en la demanda agregada de Estados Unidos", explica.

Entre enero y julio de este año México exportó 934.000 automóviles. Actualmente, según datos de la AMIA, 10 de cada 100 vehículos conducidos por estadounidenses fueron hechos por obreros mexicanos.

"Paros técnicos"

No todos comparten este optimismo. La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), ha dicho que México tendría serios problemas si la economía estadounidense reduce su crecimiento.

En Coahuila, al norte del país, donde se ubican algunas de las principales plantas armadoras de autos, los empresarios se alistan para enfrentar la crisis.

La estrategia sería la misma que se aplica desde la recesión de 2009, explica a BBC Mundo Daniel Calvert, presidente de Canacintra en Saltillo, la capital del estado.

"La relación laboral sindicato empresas es muy buena y eso ha permitido que las empresas puedan regular esta situación con paros temporales, trabajando medios turnos o pagando mitades de salario para no despedir a la gente", dice.

Hasta ahora los planes no se han aplicado, porque se desconoce el comportamiento de los consumidores estadounidenses.

Calvert insiste: "Es prematuro tomar decisiones", algo en lo que parecen coincidir las autoridades financieras del país, como el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero.

"La economía mexicana no es invulnerable y podría resentir los efectos del entorno internacional si éstos fueran más severos", dijo en un mensaje por internet.

"Nuestros mercados financieros han operado con altos niveles de liquidez, y los niveles de las distintas variables financieras dejan ver una economía fortalecida".

Por lo pronto, el gabinete económico se ha reunido con frecuencia inusual en los últimos días para analizar la situación de los mercados internacionales.

"¿Quién puede comprar autos?"

La AMIA y Canacintra, como otros organismos empresariales, dicen que la mejor forma de paliar la eventual crisis financiera es mejorar la capacidad de consumo de los mexicanos.

Algo que ahora parece difícil, afirma Antonio Gazol, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las cifras oficiales más recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), reconocen que aumentó el número de mexicanos en situación de pobreza.

Esto significa que el mercado interno mexicano es incapaz de consumir todos los productos que no se exporten a Estados Unidos, como los autos.

"Ahora en México no hay esta posibilidad: con más de 50 millones de pobres ¿quién va a comprar un automóvil?", dice Gazol a BBC Mundo.

"Con las condiciones actuales del crédito en México ¿quién de clase media puede acceder a ellos?", concluye.

Sudamérica amenazada por apagones


Sudamérica sólo se liberará de la amenaza de un apagón si logra duplicar su capacidad energética para el año 2030, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Marcia Carmo

"Se necesitan aproximadamente 200 gigavatios más de capacidad de generación de energía. Un plan de esta magnitud, que incluya las líneas de transmisión, costaría unos $500.000 millones de dólares," dijo a BBC Brasil el ingeniero y economista uruguayo Beno Ruchansky, responsable de la División de Recursos Naturales e Infraestructura de la Cepal.

Según él, esa ampliación de la oferta de energía podría evitar un problema de abastecimiento, en un momento de gran expansión de las economías suramericanas.

"La energía podría convertirse en un obstáculo para el desarrollo de la región si la producción no crece a la par de la demanda generada por el crecimiento económico", dijo Ruchansky.

Los cálculos de la Cepal, con base en este crecimiento económico, indican que el consumo de electricidad en América del Sur aumentó 40% entre 2001 y 2010.

Para el especialista, durante este período de expansión, la oferta fue "limitada" sólo en las épocas de sequía.

"Sabemos que no existe una varita mágica. Sin embargo, creemos que el debate es importante para que se lleven a cabo los avances necesarios", dijo el experto.

Sin luz

Para la Cepal, la ampliación de este potencial energético deberá respetar todas las dimensiones de la cadena energética social. La idea es que la energía pueda distribuirse a aquellos que todavía viven sin electricidad y que las iniciativas sean política y económicamente "viables" para que el consumidor "pueda pagar" por el servicio.

Sin embargo, en opinión del ingeniero, no es suficiente para discutir la cuestión financiera:"también hay que llegar a un consenso para que los proyectos avancen, pues en muchos casos están generando controversia por razones ambientales".

Este es el caso de la represa de Belo Monte, en el norte de Brasil, y de HydroAysén en el sur de Chile.

"La fuente de energía en América del Sur proviene principalmente de hidroeléctricas. Lo que quiere decir que se trata de energía limpia. Sin embargo, en algunos casos, el problema no es sólo la velocidad del crecimiento económico, sino la falta de redes de distribución", dijo.

Para él, es necesario aumentar la oferta para evitar apagones como los que amenazan a los países vecinos de Brasil.

La semana pasada, el presidente de Perú, Ollanta Humala, anunció que deberá importar electricidad de Ecuador para poder satisfacer la demanda del norte del país.

Mientras tanto el ministro de Minas y Energía peruano, Carlos Herrera Descalzi, anunció que habrá racionamiento de energía en el norte del país y que el problema no es la escasez de electricidad sino la manera en que se distribuye desde el centro hasta el norte.

Racionamiento

También la semana pasada, el presidente de Bolivia, Evo Morales, instó a los ciudadanos de su país a racionar el consumo de electricidad. "Debemos ser más cuidadosos", dijo.

Morales reconoció que la principal hidroeléctrica del país, Guaracachi, está "sobrecargada" y que es difícil satisfacer -sobre todo- la demanda de electricidad de las industrias.

En Chile, el director del Centro de Economía de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Universidad de Chile, Eugenio Figueroa, dijo que la economía local ha crecido a un ritmo cercano al 5% anual en los últimos 20 años.

"Si queremos evitar que la energía sea un problema para nuestra expansión, los proyectos como HidroAysén no pueden quedarse en el papel", afirmó.

Según él, las críticas que hacen los ecologistas acerca de la construcción de la represa son "exageradas".

Sin embargo, para el especialista de la Cepal, superar los impasses será la única forma de realizar las obras necesarias que eviten cortes futuros de luz eléctrica.

Botswana apuesta a la tecnología para salvar economías rurales

El gobierno busca impulsar el desarrollo
de las zonas rurales llevando herramientas
tecnológicas a la población.
Bienvenidos al hogar de una de las economías más estables y exitosas de todo el continente africano: Botswana.
Egon Cossou

Debido a que la mayoría de las oportunidades se dan en las ciudades, poblados pequeños han empezado a buscar alternativas para impulsar sus economías.

Mookane, un pueblo ubicado a 120 kilómetros de la capital, Gaborone, es muy parecido al resto de las áreas rurales del país.

Niños ruidosos, impecablemente vestidos con sus uniformes, se dirigen a la escuela.

Un puñado de tiendas están abiertas para vender productos de uso diario.

Esta localidad tienen una población de 10.000 personas. Pero ¿dónde está todo el mundo?

De lunes a viernes, este es un lugar vacío, pues la mayoría de los adultos viven y trabajan en Gaborone.

Identidad

Este poblado es una importante parte de la identidad de sus pobladores. Pero, los avances económicos en otras partes del país se están volviendo irresistibles.

Esta es la razón por la cual el gobierno se ha embarcado en una alianza con la principal compañía de teléfonos celulares del país, Mascom, para hacer disponible en 42 pueblos tecnología de información e internet.

Se trata de un programa más amplio que busca conectar a 197 pueblos con servicios de comunicación.
Los centros de comunicaciones
ofrecen servicios como internet y fax

El gobierno considera que la conectividad es un motor para el desarrollo socioeconómico e intenta aprovechar el suministro de electricidad en áreas rurales para llevar los servicios del siglo XXI a áreas remotas.

Intentos previos, con paneles solares, se vieron obstaculizados cuando empezaron a desaparecer de una forma alarmante.

Hoy en día, los llamados centros Kitsong acogen computadoras y servicios de telecomunicaciones, como faxes.

Son centros dirigidos por empresarios locales en un esquema basado en franquicias y se han convertido en oficinas virtuales para otros negocios locales.

El principal objetivo es proporcionar servicios que usualmente sólo están disponibles en las ciudades.

Negocios

Pero ¿está funcionado como estrategia para mantener a más personas en casa?

"Estoy comprando y vendiendo ganado", dijo el ganadero Vincent Christopher, mientras camina por una ruta calurosa y polvorienta.

"Cuando quiero saber cuales son los precios que está estableciendo la Comisión de Carne de Botswana, voy a una de estas oficinas y los averiguo por internet. Incluso me puedo comunicar con clientes que están en diferentes partes".

Christopher se ha ahorrado un largo, arduo y costoso viaje a una ciudad distante.

Melba es una estudiante que se ha convertido en una visitante regular de este centro de telecomunicaciones.
El ganadero Vincent Christopher usa los centros de
comunicaciones para comprar y vender carne.

Está llevando a cabo un curso a distancia en un colegio de Gaborone.
Tienes grandes ambiciones.

"Estoy planeando hacer my carrera y mi maestría sin necesidad de irme", explica. "Solía viajar largas distancias para usar los servicios que ahora están disponibles aquí", indicó la joven.

Lo rural vs. lo urbano

Pero no todos creen que las mejoras en los sistemas de comunicación en las áreas rurales ayudarán a impulsar las economías locales y revertir el flujo migratorio de las personas a la ciudad.

"Por muchas razones, la gente prefiere vivir en grandes asentamientos", explicó el economista Keith Jefferies.

"Se trata de una gama de entretenimiento y de un estilo de vida interesante que se ofrece (en dichos lugares). Soy un poco escéptico de que la gente se quede en las áreas rurales", explicó el experto.

Tebogo Lebotse, de la empresa Mascom, tiene una visión diferente.
Llevar la tecnología de la información
 busca conectar las áreas rurales
con el resto del país y del mundo.

"Todos nosotros amamos nuestro pueblo. Puedes ver una tendencia: cada vez que llega el fin de semana o cuando hay un periodo de vacaciones, todos regresan a casa".

Lebotse asegura que la mayoría de las personas pasan mayor parte de sus vidas en sus pueblos de origen que en las ciudades.

"Creo firmemente que si hubieran más oportunidad en la Botswana rural, más gente abriría sus negocios en las localidades donde nacieron y crecieron. Si hay más oportunidades en el pueblo, habrá menos competencia".

Los centros Kitsong están planeando abrir más sucursales para satisfacer la creciente demanda.

El éxito de la expansión de estos negocios determinará si los niños en su camino a casa, tras salir de la escuela, podrán seguir llamando este pueblo: "casa".

Redes sociales al rescate del pañuelo palestino


Hace tres años, la fábrica de Textiles Hirbawi, ubicada en una calle de las afueras de la ciudad palestina de Hebrón, se volvió foco de la atención mediática cuando se supo que era la última de los Territorios Palestinos que todavía fabricaba los tradicionales pañuelos árabes, las kufiyas.

La industria local de los pañuelos palestinos se vio comprometida tras una liberalización de mercado que comenzó a regir tras los acuerdos de Oslo de 1993.

Los mayoristas de los Territorios Palestinos comenzaron a comprar versiones más baratas provenientes de China, Jordania y Siria.

Una kufiya de Hirbawi cuesta unos US$6, mientras una china se puede conseguir por US$3.

Primero, una página web

Aprovechando el interés mediático que su historia había despertado, la familia Hirbawi creó un sitio web para poder recibir pedidos desde el extranjero.

La historia también llamó la atención del grupo activista "Jóvenes Profesionales por Palestina", con base en Kuwait.

Noora Kassem, su fundadora, le dijo al periodista de la BBC Howard Johnson, que les preocupaba el hecho de que los productos importados atentaran contra el significado del pañuelo palestino.

"La globalización ha permitido que se fabriquen productos más baratos en otros países a los que en realidad no les importa nada la identidad del producto en sí; y una de las cosas que nos preocupaban era el hecho de que esa producción masiva le restaría autenticidad el producto, porque ya no se fabricaría más en Palestina", le explicó.

"Sentimos que teníamos que movilizarnos para ayudar a la fábrica a conseguir más compradores y una mayor base de clientes y a tal vez mejorar su propia capacidad y su habilidad para conseguir más máquinas".

"Así que compramos algunas kufiyas y se las vendimos a gente en Kuwait, y tratamos de hacer que más gente comprara directamente de la fábrica".

Pero a pesar de los esfuerzos del grupo, cuenta Johnson, la logística de comprar y vender los pañuelos desde Kuwait se volvió problemática.

Luego, Facebook

"Al final", dijo Kassem, "armamos una página en Facebook para que la gente tratara directamente con la fábrica".

La página se ha vuelto popular, ya tiene más de 1.000 miembros.

"Hay gente de todo el mundo, desde Australia hasta India y Sudáfrica", cuenta Kassem.

"Mucha gente lo ve como un accesorio de moda, pero les interesó descubrir cuál es su historia, que ésta es la última fábrica, y que viene de Palestina".

Jouda Hirbawi, uno de dos hermanos que se encargan del funcionamiento diario del taller, ha recibido con agrado la creación de la página en Facebook.

Le dijo a Johnson que ha tenido un impacto directo en las ventas, que han alcanzado las 1.500 unidades por mes, fundamentalmente encargadas desde Estados Unidos y Europa.

Ahora, inversión

Pero a pesar de este éxito, él cree que las autoridades palestinas deberían hacer más para ayudar a las industrias locales.

"Los chinos usan materiales y mano de obra baratos, así que los productos que llegan son muy económicos y no hay forma de competir con ellos", explicó Jouda.

"Por supuesto, ningún país puede prohibir las importaciones, pero hay formas de controlarlas; por ejemplo, se podrían gravar con impuestos. De esta forma se daría apoyo a los productores locales, que dan trabajo a mucha gente. Esto también ayudará a la economía local".

La producción en la planta se está incrementando; cuenta Johnson que hay ocho máquinas que fabrican más de 70 kufiyas por día.

Pero advierte que la maquinaria está envejeciendo y no se ve que haya nueva inversión en infraestructura, algo que los Hirbawi querrán modificar si desean que sus telares no se detengan.

Keynes vs Hayek: duelo de gigantes de la economía


John Maynard Keynes y Friedrich August Hayek fueron dos economistas prominentes de la era de la Gran Depresión, cuyos puntos de vistan contrastaban claramente.

La actual crisis financiera global ha reavivado las discusiones que estos gigantes de la economía tuvieron durante la década de los años '30 del siglo pasado.

La BBC organizó un debate en la London School of Economics para escuchar a los seguidores de estas teorías defender su visión. A continuación, las palabras de dos de los ponentes.

Profesor George Selgin, sobre Friedrich Hayek


Cuando se discute a Hayek, es importante corregir una idea falsa: su teoría no es "no haga nada".

No niega que debemos mantener el gasto cuando el auge se torna en decadencia. Pero va más allá.

A diferencia de Keynes, Hayek pensaba que para recuperarse genuinamente de una contracción de la economía se requería no sólo del gasto adecuado, sino también del retorno a la producción sostenible: una producción libre de las distorsiones propias de una era de auge-colapso causadas por el dinero fácil.

Hayek fue desestimado como alguien que quería "liquidar el trabajo, liquidar las acciones, liquidar a los agricultores" y demás.

Pero tras un auge insostenible algunas cosas realmente tienen que ser liquidadas. La receta más honesta para reactivar una inversión saludable después de la crisis del 2008 era liquidar.

¡Liquiden Bear Stearns! ¡Liquiden Fannie Mae y Freddie Mac!

Liquidar, en resumen, todo el aparato de hacer burbujas con hipotecas basura que era alimentado por una política monetaria facilista.

Eso habría significado dejar que los bancos insolventes que prestaron o invirtieron torpemente colapsaran.

Pero, en cambio, los gobiernos escogieron mantener a flote a los malos bancos y por eso la flexibilización cuantitativa (emisión de más dinero) fracasó.

Fracasó porque casi todo el nuevo dinero que el gobierno creó se fue en reforzar los balances de banqueros irresponsables.

Ahora esos bancos están sentados en montañas de dinero ocioso mientras que otros negocios no tienen con qué funcionar o no pueden conseguir crédito.

La economía es como un borracho vomitando en la mañana después de una noche de parranda.

Está regurgitando -o tratando de regurgitar- las malas inversiones que fue tentando de asumir más que todo porque se trataba de dinero fácil.

Darle aún más dinero no prevendrá el inevitable sufrimiento.

Quizás lo enmascare o lo retrase de alguna manera, pero sólo a cambio de más sufrimiento después.

Éste no es el tipo de consejo que le gusta a los gobiernos.

Quieren las curas indoloras y fáciles que los keynesianos ofrecen.

Pero, como los hayekianos advirtieron una y otra vez, no existe una recuperación sin dolor de un auge insostenible.

La única manera de eludir el sufrimiento es evitar que la expansión misma ocurra.

George Selgin, profesor de economía en la Universidad de Georgia, es uno de los fundadores del Modern Free Banking School, que se inspira en los escritos de Friedrich Hayek sobre la desnacionalización del dinero y la elección de la moneda.

Lord Skidelsky, sobre John Maynard Keynes


La teoría de Keynes fue forjada en la Gran Depresión de 1929-1932, el colapso económico más grande de la época moderna.

Mientras sus economías se contraían, los gobiernos respondieron a sus crecientes déficit presupuestales subiendo los impuestos y cortando el gasto público.

La Gran Depresión tocó techo en 1932, con el desempleo en el Reino Unido alcanzando el 20% y en Estados Unidos aún más.

Keynes escribió su Teoría General al final de 1932 para explicar por qué la recuperación era tan débil.

Su revolucionaria propuesta era que después de un gran shock -usualmente un colapso en la inversión- no hay fuerzas de recuperación automáticas en la economía de mercado.

La economía seguirá encogiéndose hasta que alcance algún tipo de estabilidad a un nivel bajo.

Keynes denominó a esa posición como "el equilibrio de subempleo".

La razón era que el nivel de actividad -producción y empleo- dependía del nivel de la demanda agregada o el poder de gasto.

Si la capacidad de gastar se reducía, la producción también.

En esa situación, la función del gobierno era incrementar su propio gasto para contrarrestar el declive en el gasto del público. Todo eso, manteniendo un déficit tan extenso como fuera necesario.

Cortar el gasto público era una política completamente errada en una depresión.

Cuando una economía está expandiéndose, una política autoflagelante en el gasto público es indicada, pero no cuando está estancada.

El mensaje de Keynes era: no se puede cortar para salir de una depresión. Hay que crecer para emerger de ella.

Ochenta años más tarde aún no hemos aprendido bien la lección.

Tres años después del colapso de 2008, no hay señales de crecimiento.

Fue Friedrich Hayek quien representaba las teorías ortodoxas que Keynes atacaba.

Según Hayek, la principal causa de las depresiones era la creación excesiva de crédito por parte de los bancos, lo que llevaba al gasto excesivo.

La expansión era la ilusión, la caída, la realidad.

Keynes fue mordaz al comentar el libro de Hayek "Precios y Producción", al que llamó "uno de los más espantosos embrollos que he leído".

Hayek dejó la economía seria, pero no la escritura en serio.

Entre él y Keynes se desarrollo un respeto cauteloso, incluso una simpatía. "Nos llevamos muy bien en la vida privada", escribió Keynes. "Pero qué basura que es su teoría".

El magnetismo de Keynes impresionó profundamente a Hayek, pero nunca cambió su opinión de que su influencia en la economía era "tanto milagrosa como trágica".

Sir Robert Skidelsky, profesor de economía política, político, escritor, galardonado biógrafo de J.M. Keynes.