miércoles, 28 de septiembre de 2011

Vivir de los congestionamientos viales


Es una escena común en Ciudad de México: decenas de personas caminan ofreciendo sus productos, algunos con carteles con el precio. Nada tendría de raro si no fuera porque estos mercados están dentro de las vías rápidas de la capital mexicana.
Alberto Nájar

La crisis económica y la falta de empleo provocaron que miles de mexicanos vivan, literalmente, de los congestionamientos vehiculares.

En las calles atestadas de automóviles ofrecen de todo: café, jugo y fruta por la mañana, agua, sombrillas, cigarrillos, libros, sándwiches, discos, periódicos, matamoscas, aparatos de masaje, esculturas, dibujos artísticos, pieles de animales y hasta alfombras.

En Ciudad de México circulan unos cuatro millones de automóviles al día, potenciales clientes cautivos para los comerciantes ambulantes quienes incluso se adaptan a las condiciones del mercado, como le dice a BBC Mundo Manuel, un vendedor callejero.

"Vendo según la temporada, por ejemplo ahorita con las lluvias tengo paraguas (sombrillas), en Día de Muertos vendo máscaras y en septiembre trompetas", explica.

De acuerdo con el oficial Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi), más de 800.000 personas se dedican al comercio informal en Ciudad de México.

No se sabe cuántas lo hacen en las calzadas y avenidas, pero la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope), estima que son decenas de miles.

¿Vías rápidas?

La razón por la que se instalan los mercados dentro de vías rápidas, es porque estas calles no lo son en realidad: la mayor parte del día están saturadas de automóviles.

Recientemente un estudio patrocinado por IBM estableció que la capital mexicana tiene el peor tráfico vehicular entre 20 ciudades del mundo.

El diagnóstico surgió tras una encuesta aplicada a 8.000 personas, a quienes se preguntó su nivel de sufrimiento de conductor y sus consecuencias en estrés, pérdida de tiempo y de salud.

La Ciudad de México resultó la peor evaluada y con razón, afirman especialistas: en las horas pico el promedio de velocidad es menor a 10 kilómetros por hora.

Miles de automovilistas destinan hasta cinco horas al día en sus traslados, y con frecuencia las principales avenidas, con 10 carriles, sin semáforos ni cruces con otras calles, permanecen totalmente paralizadas.

Pero no hay mal que por bien no venga, pues esos sitios albergan a cientos de miles de potenciales consumidores, que a personas como Manuel les han ayudado a sobrevivir durante décadas.

"Llevo bastante tiempo, casi toda mi vida he sido vendedor ambulante", confiesa.

Delincuencia

Sin embargo, la vida entre autos, motocicletas y autobuses no le sonríe a todos, como sucede a Miguel Ángel Sánchez, vendedor de periódicos.

"Realmente no ayuda a mi economía", dice en conversación con BBC Mundo. "Hay más tráfico pero no se venden más periódicos, eso no beneficia".

Tiene razón: las ganancias de Miguel Ángel son, en promedio, de US$2 al día. Es su único ingreso.

Más allá de las ganancias, para algunos el comercio en las vías rápidas de la capital mexicana causa otros problemas.

El diputado local Raúl Nava Vega le dice a BBC Mundo que, además del riesgo de accidentes, las autoridades han detectado a delincuentes mezclados entre los vendedores.

"Pasan a ofrecerte la mercancía pero también se fijan si traes bolsa o la marca de tu reloj. Luego avisan a los ladrones que camino adelante sacan la pistola y te asaltan", afirma.

¿Cómo se puede resolver este problema? El legislador dice que el gobierno local debe impedir el comercio en las avenidas centrales, aunque ciertamente no existen leyes que explícitamente lo prohíban.

Pero la única solución es educar a los automovilistas, reconoce Nava Vega. "Están allí porque la gente les compra, si no tuvieran ganancias no se meterían a esas calles", dice.

Cuba habla de lo bueno y lo malo de su reforma agraria


El Ministerio de la Agricultura (Minagri) ocupa un edificio enorme cercano de la Plaza de la Revolución, centro de poder de la isla. Tiene 1.200.000 empleados en todo el país, una tercera parte son funcionarios no vinculados a la producción.
Fernando Ravsberg

A pesar de semejante cifra, en entrevista con BBC Mundo, sus directivos se quejan de carecer del personal necesario para avanzar con más rapidez en la reforma agraria, esencia del proceso de transformaciones que se impulsa en el país.

El cambio es notorio, "el sector cooperativo y campesino sobrepasa ya el 50% en la mayoría de las producciones", dice el viceministro Ramón Frometa, quien asegura que el porcentaje se incrementará en los próximos años con la entrega de más tierras.

El viceministro y Pedro Olivera, encargado a nivel nacional de la entrega de las fincas, accedieron a ser entrevistados por BBC Mundo.

Las primeras palabras de Frometa fueron "aquí estamos en el banquillo de los acusados". Y en cierta forma tiene razón, la mayoría de los campesinos consultados por BBC Mundo acusan al Minagri de generar constantemente normativas que se han convertido en el principal obstáculo para el desarrollo de la agricultura.

Ramón Frometa

¿Por qué tienen esa percepción los guajiros (campesinos)?

Cada cual quisiera hacer lo que quiera pero no es posible, hay que regirse por las leyes y las instituciones estatales. De todas formas yo creo que nos falta mucho por hacer.

Entregan tierras y después impiden a los campesinos construir una vivienda. ¿Esperan que vivan en La Habana y se trasladen cada mañana a los campos?

Yo creo que sí hay que darles facilidades (de construcción) y debe darse la solución próximamente en nuevo decreto ley sobre la entrega de tierras. Esas son las cosas que tenemos que perfeccionar.

Tardaron ocho meses en darse cuenta de que los equipos que vendían a los campesinos eran caros a pesar de que solo les compraron siete por mes en todo el país. Las soluciones parecen un poco lentas.

En un primer momento, pensamos que se iba a tener mayor venta. Aunque se considere que es lento, nuestra decisión es hacerlo bien y sin cometer errores. Cuando cometemos un error, se frena la producción agrícola y entonces ocurre eso que usted decía que no se nos ve como parte de la solución sino como parte del problema.

Conozco guajiros a los que les ofrecieron en el exterior donarles tractores y ustedes les prohibieron el ingreso al país. ¿Cómo se entiende esto si faltan equipos en Cuba?

Hay una política de importación al país que hay que respetar. Además nosotros para importar tenemos que hacerlo de terceros países por el bloqueo. No es posible que nosotros permitamos que todo el que quiera importe, no seriamos consecuentes con la propia disciplina.

Los guajiros los culpan de haber organizado un sistema de distribución que pierde las cosechas en los campos o en los once traslados a que están sometidas.

Desde el año pasado se acordó solo contratar 22 productos para la canasta básica de los consumos sociales, el resto están liberados para que los campesinos concurran de forma directa a los mercados. El año pasado hubo mucho problema con la cosecha del tomate, errores en el sistema que no se pueden negar. Tenemos todos responsabilidad en eso.

Pedro Olivera

Por su parte Pedro Olivera, director del Centro Nacional de Control de la tierra del Minagri, explicó a BBC Mundo los avances y las dificultades que enfrentan en el proceso de entrega de tierras, iniciado en el 2008.

¿Cómo se ha comportado la entrega de tierras?

Hemos recibido 176.000 solicitudes y aprobamos 146.000. Se entregaron más de 1.131.000 hectáreas y ya está en producción el 79% de ellas. El 30% de los nuevos campesinos son jóvenes menores de 35 años.

Los campesinos se quejan de lo que ustedes tardan en los trámites de entrega de tierras.

La ley establece un tiempo máximo de 108 días y nosotros tenemos más de 2.000 expedientes que tienen atraso. Tenemos dificultad de personal especializado, con el servicio de asesoramiento, y también negligencia y morosidad.

¿Qué mejoras pueden esperar los guajiros?

Un cambio en los términos del usufructo (eliminando el límite de diez años), el tema de la vivienda, dar posibilidades de que sus familiares trabajen con ellos, todo eso va a favorecer que esas personas inviertan en la tierra.

Las granjas estatales esconden la tierra para que no las repartan. ¿Qué hace el Ministerio de Agricultura al respecto?

Ciertamente hemos tenido empresarios que han ocultado tierras, son actitudes malsanas. Nosotros arrancamos con 1.200.000 hectáreas ociosas y ya estamos en 1.800.000. Eso da la medida de que algunos no han interiorizado la importancia de lo que hacemos.

¿Cómo puede avanzar la agricultura si dan tierras y no venden equipos y herramientas?

Eso está en dependencia de las posibilidades económicas del país. Nosotros adoptamos la medida de rebajar los precios de los insumos, que por supuesto van a ser siempre insuficientes. El productor nuestro va a seguir muy limitado.

¿No sale más barato vender los insumos que seguir importando alimentos?

Por supuesto que sí pero es un crecimiento gradual. Nosotros arrancamos hace tres años y nunca imaginamos que 146.000 personas iban a estar en la tierra, superó las expectativas. Pero la carencia de insumos seguirá marcando y lastrando el proceso.

¿Cuál es el mayor reto que enfrentan?

La primera gran batalla es lograr que entreguen las tierras ociosas esas entidades (las granjas estatales) que no lo han hecho. Es necesario que estas áreas potencialmente productivas se incorporen a este proceso de distribución. Algunas tienen hasta infraestructura de riego por lo que las inversiones serían mucho menores.

El campo argentino, cada vez más seguro


El cambio climático y los impredecibles fenómenos meteorológicos que trae aparejados preocupan a mucha gente. Pero quizás pocos sufren más por los embates del clima que los productores agrarios.
Veronica Smink

Ellos dependen del sol y la lluvia, y cualquier inclemencia del tiempo les puede generar la pérdida de millones de toneladas de cultivos.

En tiempos pasados, el azar del clima era considerado parte del riesgo de ser productor agropecuario. Sin embargo, ahora que el negocio del agro es uno de los sectores más redituables del planeta, las cosas cambiaron bastante.

En muchos países desarrollados el Estado empezó hace años a fomentar los seguros al campo, subsidiando la mitad del costo de las primas. Pero en América Latina esa ayuda estatal no existe.

Por ello, la práctica de asegurar las superficies sembradas es mucho menos común y depende exclusivamente de la iniciativa y las posibilidades económicas de los productores.

Un reciente informe del Grupo Asegurador La Segunda –una de las principales empresas de seguros agrícolas en Argentina- resaltó que en ese país la superficie asegurada ya supera el 60% del área sembrada (19 millones de las 31 millones de hectáreas sembradas están aseguradas).

Guillermo Rotger, jefe del Área Riesgos Agrícolas y Forestales de La Segunda, dijo a BBC Mundo que esa cifra convierte a Argentina en el país latinoamericano con el mayor porcentaje de terreno agrícola asegurado, superando incluso a Brasil.

El negocio de la soja

El auge del seguro agrario en Argentina es tal que ese rubro fue el que más creció en el negocio asegurador en la última década, según Rotger.

¿A qué se debe este fenómeno?

Según Daniel Miguez, especialista en riesgo económico de la Oficina de Riesgo Agropecuario del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, tiene que ver con el carácter exportador de la producción agropecuaria argentina.

El principal cultivo que es asegurado es la soja, cuya producción está destinada casi enteramente al comercio exterior y que se ha convertido en el mayor bien de exportación del país.

“Los productores tienen una alta expectativa de rendimiento y por eso necesitan estar asegurados en caso de que haya algún problema”, afirmó Miguez.

La decisión de contratar un seguro también está relacionada con los altos costos de la producción de soja.

“Las semillas son caras y además ha aumentado la inversión tecnológica en el campo”, dijo el experto a BBC Mundo.

Es quizás por esto que entre 2002 y 2011 la proporción de superficie agrícola asegurada en Argentina aumentó incluso más que el porcentaje de terreno sembrado.

¿Contra qué cubren los seguros?

A diferencia de los seguros al campo en Europa o Estados Unidos, que cubren contra todo tipo de riesgos climáticos, en Argentina los productores se protegen principalmente contra un siniestro: el granizo.

La zona de la Pampa húmeda, el corazón agropecuario de Argentina, suele padecer tormentas con caída de piedras, que son muy perjudiciales para los cultivos.

Algunos afirman que el cambio climático ha aumentado la intensidad, la frecuencia y la duración de las lluvias de granizo.

El año pasado, los destrozos que provocó el granizo llevaron a las aseguradoras a tener que pagar unos US$157 millones en indemnizaciones, lo que representó un 81% de siniestralidad (es decir que de cada 100 pesos argentinos que los productores gastaron en seguros, recibieron 81 pesos de vuelta).

Sin embargo, Rotger resaltó que ese fue un año particularmente malo y afirmó que en la campaña agrícola que concluyó este año la siniestralidad se redujo a la mitad.

“En general es un negocio redituable para las aseguradoras”, afirmó, pronosticando que en los próximos años seguirá aumentando la tendencia de contratar seguros al campo, en especial mientras siga en aumento el precio internacional de la soja.

Los españoles vuelven a la vendimia


La crisis económica, la disminución de la inmigración y las restricciones legales a los rumanos han provocado un crecimiento sin precedentes de españoles en las cosechas de uvas y otros productos agrícolas.
José Baig

Si alguien viaja en estos días a Valdepeñas de Jaén, una localidad andaluza, 120 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba, se encontrará con un pueblo medio vacío. Dos mil de sus 4.000 habitantes se fueron a trabajar en la vendimia.

Muchos de ellos se fueron a la región de Castilla-La Mancha, donde se produce casi la mitad del vino en España, pero la mayoría viajó hasta Francia, donde también ha aumentado notablemente la presencia de españoles en la vendimia.

La situación se repite en decenas de pueblos de toda España, donde los jóvenes encuentran en la vendimia una oportunidad de ganar hasta 1.200 euros en dos semanas, el equivalente a tres meses del subsidio al desempleo que muchos reciben.

La recogida de la uva en las zonas vinícolas de España era hasta hace muy poco una tarea para inmigrantes. Trabajadores latinoamericanos, del norte de África y del este de Europa, dominaban el mercado de mano de obra.

Más españoles que nunca

"Muchos vienen de la construcción, pero con el paro (desempleo) que hay, viene gente de todos los sectores", le dijo a BBC Mundo Beatriz Garrigós, encargada de inmigración de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Valencia.

Ya en el 2009, los agricultores de la uva y las personas encargadas de suministrar trabajadores temporales para la vendimia comenzaron a notar un aumento de españoles entre quienes venían a ofrecerse como "temporeros".

Pero este año se han roto todos los récords y las previsiones y en algunas zonas se ha revertido la tradicional proporción de 60% extranjeros-40% españoles y se pueden encontrar 6 españoles por cada cuatro extranjeros.

Los agricultores también han notado un cambio importante. Hace dos años, tenían que negociar con contratistas que les traían trabajadores temporales, este año les basta con darse una vuelta por el pueblo más cercano para encontrar gente dispuesta a trabajar.

Y también a Francia

Aunque, por factores ambientales, la cosecha española de este año será de mejor calidad, habrá menos cantidad de producción. Por esa razón, Francia es el segundo destino para los temporeros españoles.

Según la Federación de Industria y Trabajadores Agrarios (FITAG), adscrita a la central sindical UGT, este año viajarán 14.500 españoles a la vendimia en Francia, lo que representa un incremento cercano al 25% con respecto a los años anteriores a la crisis.

Según la FITAG es claro que el campo está absorbiendo la gran cantidad de mano de obra desocupada que dejó el estallido de la burbuja inmobiliaria en España.

Pero hay una razón de más peso y es que en Francia un temporero cobra nueve euros la hora y 11,25 por cada hora adicional. Además suelen tener alojamiento y alimentación gratis.

En términos reales, un trabajador gana en la vendimia francesa el doble de lo que obtendría haciendo el mismo trabajo en España.

Estados Unidos registra los peores niveles de pobreza en casi dos décadas


Una cifra récord: 46,2 millones de habitantes de Estados Unidos son pobres, según los datos del año 2010 dados a conocer por la Oficina del Censo de ese país. Este es el número más alto jamás recolectado por el organismo desde que comenzó a ejercer sus funciones en 1959.

Las estadísticas que revelan el descalabro son múltiples y uniformemente malas. En términos porcentuales, la tasa de pobreza es la más alta desde 1993: 15,1%. En el año 2000, la cifra era de 11,7%.

Mientras tanto, el ingreso anual de los hogares promedio cayó en un 2,3%, hasta llegar a los US$49.445.

Para EE.UU. una familia pobre es aquella que posee un salario anual de US$22.314 o menos. Si se trata de una sola persona, el monto anual debe ser igual o menor que US$11.139.

Por otra parte, el número de habitantes sin seguro médico supera los 50 millones de personas.

Los analistas consideran que más que alarmantes, estas son cifras "esperadas", pues según ellos, la pobreza siempre aumenta en tiempos de recesión, y esta ha sido la más profunda y extensa desde la Gran Depresión de 1929.

Razones

Sheldon Danziger, director del National Poverty Center (Centro Nacional de la Pobreza) de la Universidad de Michigan, explicó a BBC Mundo algunas de las posibles causas de estos resultados.

"Nuestros índices de pobreza son mayores que en Canadá y algunos países del norte de Europa por dos razones: la primera es que desde hace 30 años los salarios reales de los que no tienen un diploma de secundaria han disminuido considerablemente, en especial para aquellos que trabajan en la construcción", dice Danziger.

"En segundo lugar, nuestras políticas sociales hacen muy poco por aumentar los salarios de los trabajadores en épocas de bonanza económica o para ayudar a los desempleados durante las recesiones", agrega.

Otro dato que resalta Danziger es que el 21% de los niños en EE.UU. son pobres. Según él, ese es un porcentaje similar al del año 1965.

"La mayoría de ellos no tiene acceso a la educación superior, por lo que es más probable que continúen siendo pobres cuando sean adultos", agregó.

Entre los hispanos

El nivel de pobreza entre los hispanos resultó ser bastante más alto que los blancos no hispanos: 26,6% frente a un 9,9%.

Su media anual de ingreso es de US$37.800, mientras que más del 30% de ellos no tiene seguro médico. Ni público, ni privado.

En 2010, un portavoz de la organización Pan para el Mundo (BFW, por sus siglas en inglés) explicó a BBC Mundo que una de las causas de la pobreza de los hispanos era el área y las industrias en las que trabajan. Además, el nivel de desempleo en sectores como la construcción y los servicios es mucho mayor al promedio general, dijo entonces.

Durante los últimos meses, la tasa de desempleo en EE.UU. ha continuado por encima del 9%. En un intento por bajar esa cifra, el presidente Barack Obama dio a conocer la semana pasada un clic plan de empleoclic que aún deberá ser aprobado por el Congreso.

De cualquier manera, según las perspectivas del National Poverty Center de la Universidad de Michigan, para que la tasa de pobreza general regrese a los niveles de 2000 (11,7%) tomará por lo menos unos seis o siete años.

Ecuador: familias más pequeñas pero más fuerza laboral


Una sociedad con familias más pequeñas, mayor población en capacidad de trabajar y una activa participación de la mujer en la economía nacional. Esa es la sociedad ecuatoriana de hoy, y así lo reflejan los recientes censos de población y económico efectuados en el país, cuyos resultados están siendo difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
Paúl Mena Erazo

De acuerdo con los datos del Censo de Población y Vivienda 2010, en Ecuador el número de hijos por hogar disminuyó de 2,3 en 1990 y 1,8 en 2001, a 1,6 en la actualidad.

De igual forma, las familias ecuatorianas tienen menos integrantes. Mientras en 2001 cada hogar se componía de 4,2 personas en promedio, hoy el número es de 3,8.

Para el director del INEC, Byron Villacís, la tendencia hacia familias más pequeñas responde a que "tanto en términos de educación como de participación laboral la mujer ecuatoriana registra niveles distintos a los que presentaba hace 10 o 20 años, lo cual hace que sus expectativas en cuanto a familia también cambien".

Urbana vs. rural

A decir de Villacís, junto con la educación, el fenómeno de la urbanización -de altos porcentajes poblacionales que prefieren vivir en zonas urbanas en lugar de rurales- también incide en la decisión de tener menos hijos.

"Por definición vivir en una ciudad es más caro que residir en una zona rural, por ello las familias toman decisiones que les permitan proteger su presupuesto y entonces hay reducciones en el tamaño de los hogares", dijo a BBC Mundo el director del INEC, al resaltar que el decrecimiento en el número de hijos por hogar es parte de una tendencia mundial.

El descenso en el número de hijos por familia guarda relación con el hecho de que la población menor de 15 años ha disminuido en Ecuador en dos puntos porcentuales, mientras que la población en edad de trabajar (15 a 64 años) ha crecido del 60,1% en 2001 al 62,2% en la actualidad.

Este último dato presenta una serie de retos para Ecuador, que hoy tiene una población mayoritaria en edad productiva, la cual demanda puestos de trabajo y en unas décadas va a estar jubilada y requerirá servicios de seguridad social.

Cifras alentadoras para las mujeres

Las mejores condiciones para las mujeres en Ecuador de las que habla el director del INEC están reflejadas en varias cifras que registran los recientes censos poblacional y económico.

En cuanto a educación, por ejemplo, se ha reducido la brecha entre hombres y mujeres en cuanto a analfabetismo. Hace 20 años, 14% de mujeres en Ecuador eran analfabetas, comparado con un 9% de hombres. Hoy la diferencia es menor. (7,7% mujeres, 5,8% hombres).

Para analistas como Carolina Reed, experta en el estudio de indicadores sociales, el avance en materia educativa de la mujer en Ecuador ha quedado evidenciado, entre otras cosas, en el mayor acceso de las mujeres tanto a la educación superior como al mercado de trabajo.

En efecto, según el Censo Económico, 49% de los propietarios o gerentes de todo tipo de negocio en Ecuador son mujeres. El porcentaje de empresas que han sido creadas por mujeres ha crecido desde la década de los noventa, siendo el sector comercial el ámbito en el que la mujer ha tenido mayor participación.

En Ecuador, las mujeres hoy representan el 50,4% de un total de 14,4 millones de ecuatorianos, y de acuerdo con datos que maneja el INEC, en el país la mujer tiene una esperanza de vida de 78 años, en contraste con la del hombre, que es de 72 años.

Desempleo y analfabetismo digital

Pero aún hay mucho por hacer en relación a la participación laboral y educativa de las mujeres en Ecuador. Según el INEC, la tasa de desempleo nacional urbano es mayor para las mujeres (7,2%) que para los hombres (5,7%).

De otra parte, Carolina Reed señaló a BBC Mundo que en cuanto a propietarios o gerentes de negocios aún se puede reconocer un mayor número de hombres ocupando dichas posiciones en las grandes compañías.

El Censo de Población, por otro lado, detectó que un 30% de la población en Ecuador es "analfabeta digitalmente", una variable que se determina al preguntar a una persona si ha usado computadora, internet o teléfono celular en los últimos 6 meses. Y allí hay diferencias en cuanto a hombres y mujeres. Así, en hombres el analfabetismo digital es del 26%, mientras que en mujeres alcanza el 32%.

"Todavía hay brechas importantes que cerrar en cuanto a hombres y mujeres. Aunque es notorio que inclusive con esas brechas tenemos una participación activa de la mujer en la economía ecuatoriana", concluyó el director del INEC.

Una iglesia, la mayor "multinacional" de Brasil

La Iglesia Universal del Reino de Dios en Brasil podría ser considerada como una multinacional de la fe.

Con una estructura comercial que no envidiaría a ninguna compañía en el mundo, la iglesia está presente en más de 100 países, exportando una marca basada en la teología de la prosperidad.

Conozca el alcance de una religión que asegura tener más de 15 millones de fieles en este video de Paulo Cabral, de BBC Brasil en Sao Paulo.