lunes, 17 de octubre de 2011

Karl Marx tenía razón


Karl Marx pudo haberse equivocado con el comunismo pero, en lo que se refiere al capitalismo, mucho de lo que dijo resultó ser correcto, como señala el filósofo John Gray, quien escribió este artículo para la BBC.
John Gray, filósofo

Como efecto secundario de la crisis financiera, más y más gente está dándose cuenta de que Karl Marx estaba en lo cierto.

El gran filósofo alemán del siglo XIX, economista y revolucionario, pensaba que el capitalismo era radicalmente inestable.

Tenía incorporada la tendencia de producir auges y colapsos cada vez más grandes y profundos y, a largo plazo, estaba destinado a destruirse a sí mismo.

A Marx le complacía esa característica: estaba seguro de que habría una revolución popular, la cual engendraría un sistema comunista que sería más productivo y mucho más humano.

Marx erró en lo que se refiere al comunismo. Pero su percepción de la revolución del capitalismo fue proféticamente acertada.

No fue sólo sobre el hecho de que en ese sistema la inestabilidad era endémica, aunque en ese respecto fue más perspicaz que la mayoría de los economistas de su época y de la actualidad.

A un nivel más profundo, Marx entendió cómo el capitalismo destruye su propia base social: la forma de vida de la clase media.

La terminología marxista de burgueses y proletariado suena arcaica.

Pero cuando argumentó que el capitalismo hundiría a la clase media en algo parecido a la existencia precaria de los angustiados trabajadores de su época, Marx anticipó un cambio en la manera en la que vivimos que apenas ahora estamos teniendo que afrontar.

Destrucción creativa

Para Marx, el capitalismo era la teoría económica más revolucionaria de la historia, y no hay duda que difiere radicalmente de los sistemas previos.

Las culturas de los cazadores-recolectores persistieron con su forma de vida por miles de años, las esclavistas por casi el mismo tiempo y las feudales por muchos siglos. En contraste, el capitalismo transforma todo lo que toca.

No son sólo las marcas las que cambian constantemente. Compañías e industrias se crean y se destruyen en una corriente incesante de innovación, mientras que las relaciones humanas se disuelven y reinventan en formas novedosas.

El capitalismo ha sido descrito como un proceso de destrucción creativa, y nadie puede negar que ha sido prodigiosamente productivo.

Prácticamente todos los que viven en países como el Reino Unido hoy en día reciben ingresos reales más altos de los que habrían recibido si el capitalismo no hubiera existido nunca.

El problema es que entre las cosas que se han destruido en el proceso está la forma de vida de la que, en el pasado, había dependido el capitalismo.

La promesa...

Los defensores del capitalismo argumentan que le ofrece a todos los beneficios que en la época de Marx sólo tenían los burgueses, la clase media asentada que poseía capital y tenía un nivel razonable de seguridad y libertad durante su vida.

En el capitalismo del siglo XIX, la mayoría de la gente no tenía nada. Vivían de vender su labor y cuando los mercados se debilitaban, enfrentaban dificultades.

Pero a medida que el capitalismo evolucionó -dicen sus defensores-, un número mayor de personas se beneficiaron.

Carreras satisfactorias dejaron de ser la prerrogativa de unos pocos. La gente dejó de tener dificultades todos los meses por vivir de un salario inseguro. Las personas estaban protegidas por sus ahorros, la casa que poseían y una pensión decente, así que podían planear sus vidas sin temor.

Con la expansión de la democracia y la riqueza, nadie se iba a quedar sin una vida burguesa. Todos podían ser clase media.

A pesar de que se equivocó,
Marx pronosticó lo que iba a suceder.

La realidad

De hecho, en el Reino Unido, Estados Unidos y muchos otros países desarrollados, durante los últimos 20 a 30 años ha ocurrido lo opuesto.

No existe la seguridad laboral, muchas de las profesiones y oficios del pasado desaparecieron y carreras que duran toda la vida no son mucho más que un recuerdo.

Si la gente posee alguna riqueza, está en sus casas, pero los precios de la propiedad raíz no siempre aumentan. Cuando el crédito es restringido, como ahora, pueden quedarse estancados por años. Una menguante minoría puede seguir contando con una pensión con la cual vivir cómodamente y pocos cuentan con ahorros significativos.

Más y más gente vive al día, con muy poca idea sobre qué traerá el futuro.

La clase media solía pensar que sus vidas se desenvolverían en una progresión ordenada, pero ya no es posible considerar a la vida como una sucesión de niveles en los que cada escalón está más arriba que el anterior.

En el proceso de creación destructiva, la escalera desapareció y para cada vez más personas, ser de clase media ya no es siquiera una aspiración.

Ganancia negativa

A medida que el capitalismo ha ido avanzado, ha llevado a la mayoría de la gente a una nueva versión de la precaria existencia del proletariado del que hablaba Marx.

Los salarios son más altos y, en algunos lugares, en cierto grado hay un colchón contra los sacudones gracias a lo que queda del Estado de bienestar.

Pero tenemos poco control efectivo sobre el curso de nuestras vidas y las medidas tomadas para lidiar con la crisis financiera han profundizado la incertidumbre en la que tenemos que vivir.

Tasas de interés del 0% conjugadas con el alza de precios implica que uno recibe beneficios negativos por su dinero y produce la erosión del capital.

La situación para muchos jóvenes es aún peor. Para poder adquirir las habilidades indispensables para conseguir empleo, hay que endeudarse. Y como en cierto momento hay que volverse a entrenar, hay que ahorrar, pero si uno empieza endeudado, eso es lo último que podrá hacer.

Cualquiera que sea la edad, la perspectiva de la mayoría de la gente hoy en día es una vida entera de inseguridad.

Quienes se arriesgan

Al mismo tiempo que ha despojado a la gente de la seguridad de la vida burguesa, el capitalismo volvió obsoleto al tipo de persona que disfrutaba de la vida burguesa.

En los '80s se habló mucho de los valores victorianos, y los promotores del mercado libre solían asegurar que éste reviviría las virtudes del pasado.

Pero el hecho es que el mercado libre socava las virtudes que mantienen el estilo de vida burgués.

Cuando los ahorros se están desvaneciendo, ser cauteloso puede llevar a la ruina. Es la persona que pide grandes prestamos y que no le tiene miedo a declararse en bancarrota la que sobrevive y prospera.

Cuando el mercado laboral es volátil, no son aquellos que cumplen cabalmente con las obligaciones de su trabajo quienes tienen éxito, sino los que siempre están listos a intentar algo nuevo que aparenta ser más prometedor.

En una sociedad que está siendo transformada continuamente por las fuerzas del mercado, los valores tradicionales son disfuncionales y quien quiera vivir de acuerdo a ellos está en riesgo de terminar en la caneca de la basura.

Se desvaneció en el aire

Examinando un futuro en el que el mercado permea todas las esquinas de la vida, Marx escribió en el Manifiesto Comunista: "todo lo que es sólido se desvanece en el aire". Para alguien que vivió en la Inglaterra victoriana temprana -el Manifiesto fue publicado en 1848- era una observación asombrosamente visionaria.

En esa época, nada parecía más sólido que la sociedad en cuyos márgenes vivía Marx.

Un siglo y medio más tarde, vivimos en el mundo que él anticipó, en el cual la vida de todos es experimental y provisional, y la ruina súbita puede llegar en cualquier momento.

Unos pequeño puñado de gente ha acumulado vastas riquezas pero incluso eso tiene una cualidad de evanescente, casi fantasmal.

En los tiempos victorianos, los verdaderamente ricos podían darse el lujo de relajarse, si eran conservadores a la hora de invertir su dinero. Cuando los héroes de las novelas de Dickens finalmente reciben su herencia, no vuelven a hacer nada jamás.

Hoy en día, no existe un remanso de seguridad. Los giros del mercado son tales que nadie puede saber qué mantendrá su valor, ni siquiera dentro de unos pocos años.

No fue el mayordomo

Este estado de alteración perpetua es la revolución permanente del capitalismo y yo pienso que nos acompañará en cualquier futuro imaginable realísticamente.
Gray anticipa más disturbios
debido a dificultades financieras.

Estamos apenas a mitad de camino de una crisis financiera que pondrá muchas cosas de cabeza.

Monedas y gobiernos probablemente caerán, junto con partes del sistema financiero que creíamos seguro.

No se ha lidiado con los riesgos que amenazaban con congelar a la economía mundial hace apenas tres años. Lo único que se ha hecho es obligar a los Estados a asumirlos.

No importa qué digan los políticos sobre la necesidad de frenar el déficit, deudas de la magnitud de las que se han incurrido no pueden ser pagadas. Es casi seguro que lo que harán es manejarlas recurriendo a la inflación, un proceso que está abocado a ser muy doloroso y empobrecedor para muchos.

El resultado sólo puede ser más agitación política, a una escala aún mayor.

Pero no será el final del mundo, ni siquiera del capitalismo. Pase lo que pase, vamos a seguir teniendo que aprender a vivir con la energía errática que el mercado emanó.

El capitalismo llevó a una revolución pero no la que Marx esperaba. El exaltado pensador alemán odiaba la vida burguesa y pensó en el comunismo para destruirla.

Tal como predijo, el mundo burgués ha sido destruido.

Pero no fue el comunismo el que cometió el acto.

Fue el capitalismo el que mató a la burguesía.

Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, habla de crisis, monopolios y políticos

El empresario mexicano Carlos Slim, considerado por la revista Forbes como la persona más rica del mundo, habló de forma exclusiva con BBC Mundo en Ciudad de México.

En la entrevista, Slim se refirió a la actual situación económica mundial, su visión sobre México y cómo la violencia narco puede afectar las inversiones, y la América Latina de hoy.


Además respondió a las críticas que lo acusan de aprovecharse de posiciones monopólicas en sus negocios.

Vea en este video los tramos más relevantes de la entrevista a Slim realizada por Julián Miglierini, corresponsal de BBC Mundo en México.

El costo de la primavera árabe supera los US$50.000 millones


Un informe asegura que la primavera árabe en el norte de África y el Medio Oriente ha tenido un costo económico de US$55.840 millones sólo en 2011.

De ese monto se excluyen las pérdidas humanas, los daños de infraestructura y las pérdidas de inversiones extranjeras.

Según la investigación realizada por el grupo clic Geopolicity, una consultoría independiente que se especializa en transiciones postconflicto, Libia, Siria y Egipto son los países que han pagado el precio más alto por los levantamientos.

Con base en datos del Fondo Monetario Internacional, las pérdidas en términos de productividad en aquellos países que han experimentado una mayor desestabilización, asciende a US$20.560, mientras que los costos para sus finanzas públicas desde el comienzo de los levantamientos hasta septiembre de 2011 alcanza los US$35.280 millones.

Sin embargo, durante el mismo período de tiempo las naciones en las que no ha habido conflicto -sobre todo las exportadoras de petróleo como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Kuwait- se han visto muy beneficiadas y han sumado un promedio de US$38.900 a su Producto Interno Bruto (PIB).


El gran perdedor

"En la primavera árabe hay ganadores y perdedores", asegura Peter Biles, corresponsal de la BBC y experto en asuntos exteriores.

"Aunque realizar un cálculo de costos preciso es imposible, los datos disponibles indican que los países que han experimentado los disturbios más complicados e intensos -en el caso de Libia son meses de conflicto- son los que más perderán en el corto plazo", explica Biles.

Desde febrero, más de 700.000 personas han huido de Libia. La interrupción en los sectores de petróleo y gas han devastado la economía.

El informe indica que la primavera árabe es la mayor turbulencia que se ha experimentado en la región desde 1950.

"A comienzos de 2011, muchos observadores pensaron que 'la primavera árabe' tenía la fuerza para producir cambios estructurales. Sin embargo, en donde han ocurrido los levantamientos, nuevos grupos de interés poseen el control de lo que sigue siendo un proceso de reforma parcial con un final incierto", se lee en la investigación.

"La asistencia internacional ha resultado estar muy por debajo de las expectativas. Sin un programa de apoyo regional liderado por los estados árabes, el resultado de los levantamientos puede ser regresivo", concluye.

Por ejemplo, el informe recuerda que el apoyo prometido por los países miembros del G8 en mayo de este año tras su cumbre de Deauville no se ha materializado.

La crisis financiera europea y el masivo gasto militar en Afganistán e Irak durante la última década hace improbable un "enfoque estratégico".

El informe recomienda a Naciones Unidas cambiar la forma en que afronta los problemas del mundo árabe con el fin de poder afrontar los desafíos que significa asistir a esa región en cambio.

"Naciones Unidas -organizada sobre la base de país por país sin coordinar ejes regionales a través de su agencias como la Secretaría y el Banco Mundial- adolece de un marco institucional para una aproximación regional y esta carencia debe ser corregida de forma urgente".

"Alinear inversiones estratégicas e intereses de la ONU con la Liga Árabe en coordinación con el G7 podría ser la manera más lógica de empezar", dice el informe de Geopolicity.

El grupo de investigación concluye además que las libertades políticas, más transparencia en la utilización de los ingresos de sus industrias de extracción de materias primas, libertad de prensa y de género "serán críticos" en un cambio estructural a largo plazo en el mundo árabe.

Los "indignados" toman las calles de las principales ciudades del mundo


Las principales capitales del mundo vivieron este sábado una ola de protestas, inspiradas por el movimiento de Nueva York "Occupy Wall Street" y por los "indignados" de España.

Manifestantes colmaron las calles en 951 ciudades de 82 países. Sin embargo, la asistencia se mantuvo generalmente baja.

En Roma, donde se llevó a cabo la jornada de protesta más grande, al menos 70 personas resultaron heridas (tres de gravedad) cuando la policía antidisturbios se enfrentó con gas lacrimógeno y ráfagas de agua a quienes rompieron las vitrinas de bancos y almacenes.

Los organizadores de esta jornada mundial indicaron en su página web que su intención era "iniciar el cambio global que queremos".

"Unidos en una sola voz, les dejaremos saber a los políticos y a las élites financieras para las que trabajan que depende de nosotros, el pueblo, decidir nuestro futuro", argumentaron.

Los enmascarados en Italia

Decenas de miles de personas habían llegado a las calles de Roma para protestar pacíficamente.

Las imágenes en televisión mostraban avenidas colmadas de manifestantes cerca del Coliseo ondeando pancartas.

Sin embargo, unos participantes vestidos de negro se infiltraron en la protesta y destruyeron las fachadas de varias propiedades. Unas oficinas del ministerio de defensa de Italia y tres carros fueron incendiados, y también hubo daños en cajeros automáticos y vitrinas de bancos y almacenes.

La policía intentó detener a los alborotadores y, según el corresponsal de la BBC en Roma, David Willey, los otros manifestantes también rechazaron el vandalismo. "No a la violencia", gritaron y trataron de bloquearles el paso.

Quienes salieron a las calles recibieron un mensaje de apoyo del jefe del Banco de Italia, Mario Draghi, quien tomará las riendas del Banco Central Europeo (BCE) el próximo mes.

"Los jóvenes tienen el derecho de indignarse", dijo a medios italianos.

"Están molestos con el mundo financiero. Los entiendo. Nosotros, los adultos, estamos molestos por la crisis. ¿Se puede imaginar (cómo se sienten) quienes tienen 20 o 30?".

En las afueras del propio BCE, en la ciudad alemana de Fráncfort, miles de personas se reunieron el sábado, al igual que en Berlín, la capital, y en Colonia, Múnich, Hamburgo, Hanóver y Stuttgart.


En el resto del mundo

En Madrid, que ha sido por meses uno de los centros principales de las protestas, también salieron miles de personas a las calles.

Según la corresponsal de la BBC en la capital española, Sarah Rainsford, gente de todas las edades, y muchos desempleados jóvenes, se reunieron al final de la tarde en la Puerta del Sol, el epicentro del movimiento de los indignados.

Influenciados también por el reciente movimiento "Occupy Wall Street", las protestas comenzaron el sábado en Oceanía y progresivamente se han ido esparciendo a Asia y Europa hasta llegar a Nueva York, donde donde desde hace semanas hay manifestaciones.

En Londres, un millar de ciudadanos trató de llegar a la Bolsa de Valores, pero fueron detenido por la policía. En Dublín, unas 400 personas marcharon hasta un hotel donde se hospedaba una delegación de funcionarios europeos que están involucrados en el rescate financiero de ese país, según informó el diario Irish Times.

Horas antes, Nueva Zelanda y Australia también registraron la presencia de ciudadanos en las calles. En Sydney, unas 2.000 personas -incluyendo miembros de grupos aborígenes, comunistas y sindicales- se dirigieron a las afueras del Banco Central de ese país.

En Asia se registraron marchas en Filipinas, Corea del Sur, Taiwán y Hong Kong.

En las principales ciudades de Estados Unidos también ha habido protestas, así como en algunas latinoamericanas.

América Latina se unió a la protesta

Aunque no en la misma cantidad que en algunas capitales europeas y ciudades estadounidenses, los latinoamericanos también salieron a protestar en varios países.

En Chile, las consignas contra el modelo económico se sumaron a las protestas del movimiento estudiantil y en contra de los proyectos energéticos, además de otras dos marchas que se realizaron el mismo día en Santiago (una católica y una denominada "Zombiewalk").

El diario El Mercurio resaltó cómo los organizadores de la manifestación dijeron que la cifra de "indignados" en la capital había alcanzado los 100.000, mientras los datos oficiales indicaron 10.000.

La agencia EFE reportó la presencia de medio millar de manifestantes en Lima, casi un centenar en el parque Nacional de Bogotá y unos 250 en el monumento a la Revolución Mexicana, en Ciudad de México.

Cifras similares de "indignados" se registraron en otras capitales de la región, como Montevideo y Quito.

Ryanair quiere un solo baño por avión


La aerolínea irlandesa de bajo costo Ryanair anunció planes de eliminar baños de sus aviones para reemplazarlos con asientos.

Según el director de Rynair, Michael O'Leary, el cambio beneficiaría a los pasajeros que disfrutarían de pasajes más baratos.

"Fundamentalmente bajaría las tarifas en aproximadamente un 5%", aseguró O'Leary.

La línea aérea sólo vuela con un tipo de avión, el Boeing 737-800, que dispone de 189 asientos.

El plan de O'Leary es sacar dos o tres baños y añadir seis puestos extras.

"Raramente usamos los tres baños a bordo", declaró O'Leary, quien ha sido criticado por grupos defensores de los consumidores -como el británico Which?- por darle más prioridad a las ganancias que a los pasajeros.

Pagar para ir al baño

Un portavoz de la asociación de agentes de viajes británicos (ABTA, por sus siglas en inglés) entrevistado por el diario The Telegraph también objetó los planes.

"Todos sabemos lo inconveniente que es lidiar con un inodoro dañado o tener que esperar a que se desocupe un cubículo cuando alguien no se siente bien".

"Sabemos que la misión de Ryanair es ofrecer un servicio sin lujos, pero esto podría estar yendo demasiado lejos".

Ya O'Leary había causado polémica anteriormente al proponer que los pasajeros tuvieran la opción de viajar parados y con el tema de los baños, particularmente, al señalar que pensaba cobrar por su uso.

En esa ocasión le dijo a la BBC que su idea era poner "ranuras para monedas en las puertas de los baños".

Sin embargo, la iniciativa no prosperó.

Ahora falta ver si su último plan de disponer uno solo para casi 200 pasajeros recibe el visto bueno de los reguladores de la industria, y especialmente, de los pasajeros.

¿Son los estadounidenses cada vez más sucios?


Es probable que la caída en las ventas de productos de limpieza registrada en los últimos cuatro años en Estados Unidos sean una señal de que el país -responsable de inventar la aspiradora, por ejemplo- ha perdido su interés por las tareas domésticas.
Tom Geoghegan

Según la empresa de investigación de mercado Mintel, desde 2006 la demanda ha disminuido un 20% (tomando en cuenta la inflación) y se prevé una reducción adicional del 10% en el mercado desde 2010 hasta 2015.

Otras cifras también siguen esta tendencia.

Una portavoz de la compañía británica Reckitt Benckiser, que tiene productos de limpieza, asegura que sus últimas cifras de ventas son fuertes debido a los mercados emergentes y no a EE.UU., en donde el mercado ha dejado de crecer.

Entonces, ¿cuál es la razón por la que los desinfectantes, detergentes, aerosoles y demás productos parecen haber caído en desgracia?

Además de que los presupuestos familiares han disminuido, dice el informe de Mintel, ha habido un cambio continuo en la manera de limpiar: las generaciones anteriores limpiaban a fondo aunque no hiciera falta, mientras que ahora sólo se asea cuando es estrictamente necesario.

La falta de tiempo y dinero son los principales responsables. Sin embargo, cabe preguntarse si también ha habido un cambio en la actitud de los estadounidenses.

Obsesión nacional

Anne Kocsis, quien escribió The Complete Guide to Eco-friendly Housecleaning (La Guía Completa de la limpieza ecológica del hogar) argumenta que -a pesar de las estadísticas- los estadounidenses no están limpiando menos, sino que están siendo más inteligentes acerca de cómo lo hacen.

"Más personas están al tanto de la existencia de los productos químicos y están siendo más cautelosos acerca de lo que usan en sus hogares. Además están conscientes del efecto que tienen sobre ellos y el medio ambiente", dice.

La cultura de la limpieza en EE.UU. comenzó durante la Guerra Civil, según lo explica Katherine Ashenburg, autora del libro The Dirt on Clean (La suciedad de la limpieza).

En ese momento, eso contribuyó a reducir el número de muertes por falta de higiene, que en ese momento significaba una amenaza mayor que las balas.

Luego, el nacimiento de la publicidad -y la voluntad de los estadounidenses de ser persuadidos por ella- desató una obsesión nacional por la limpieza a comienzos del siglo XX.

Un estereotipo que en la actualidad ha sido reforzado por las casas inmaculadas que muestran distintas series de televisión como The Stepford Wives y Desperate Housewives.

Pero hoy en día, dice Ashenburg, el péndulo parece estar alejándose de la limpieza obsesiva debido a las preocupaciones ambientales y al hecho de que la gente está siendo más inteligente frente a la publicidad.

"Se llegó demasiado lejos", agrega.

Según la autora, ahora vivimos en ambientes más limpios gracias al arduo trabajo de las aspiradoras, lavadoras y lavaplatos automáticos.

Sólo un poco

Sin embargo, ahora y también existe un creciente reconocimiento de que los gérmenes en el hogar pueden ser beneficiosos.

Se sabe que la exposición a bacterias, virus y parásitos a temprana edad ayudan al sistema inmunológico de los niños. La falta de ellos, dicen los expertos, podrían explicar el reciente auge de las alergias en los países desarrollados.

Esta sería otra de las posibles razones por las que los padres parecen estar más relajados con el tema de la limpieza.

Lo que sí es cierto es que aunque exista un descuido en el higiene interior de las viviendas en EE.UU., ello no ocurre fuera de la casa, dicen los expertos.

El reciente brote de la gripe porcina reforzó el mensaje de que es necesario mantener las manos limpias.

Así que aunque la suciedad se esté poniendo de moda, vale la pena detenerse a distinguir la suciedad dañina de la inofensiva... Si es que ello es posible.