Nigeria se encuentra entre los principales productores de petróleo del mundo, pero el país podría exportar mucho más crudo si la industria nacional no fuera tan ineficiente y se acabara con una insurrección armada en el delta del río Níger, donde se concentra la producción.
A ello hay que sumar el robo masivo de crudo en ese área.
Los habitantes del lugar perforan ilegalmente los oleoductos con martillos y taladradoras, y roban el petróleo para refinarlo y luego venderlo en los márgenes de las carreteras.
Aseguran tener derecho a aprovecharse del crudo, ya que, según dicen, el gobierno y las petroleras lo extraen y no desarrollan la región.
Ello tiene algo de cierto, pero la extracción ilegal de crudo causa graves problemas medioambientales.
La BBC tuvo la oportunidad de sobrevolar el delta del Níger y ver las consecuencias del robo masivo de crudo.
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